Mucho sol: eso fue fácil. ¡Veamos ahora el suelo!
Por supuesto, hay plantas a las que les gusta más o menos sol; menos es la excepción aquí.
Fomentar un crecimiento sano de las plantas y asegurar una cosecha abundante depende en gran medida de la actividad de la vida del suelo. El término Living Soil representa la importancia central de la vida del suelo para mantener y promover un mundo vegetal diverso y productivo.
Un plan de cultivo sostenible que tenga en cuenta rotación de cultivos, pausas de cultivo, asociación de cultivos, el momento adecuado y la rotación anual desempeña un papel decisivo para fomentar y mantener un suelo vivo.
1. Determina el tipo de suelo existente
No todos los suelos son iguales. Así reconoces el tipo de suelo y lo optimizas para el cultivo de hortalizas.
Suelo arenoso: ligero y bien drenado, pero pobre en nutrientes y humedad. Consejo: añade compost y minerales de arcilla para mejorar la retención de agua y nutrientes.
Suelo arcilloso: pesado, pero rico en nutrientes. Sin embargo, tiende al encharcamiento. Consejo: afloja el suelo con arena o material orgánico.
Suelo humífero: ideal para el cultivo de hortalizas, ya que es rico en nutrientes y bien drenado. Consejo: mantenlo húmedo y fértil con acolchado regular y aportes de compost.
1.1 Determina tú mismo el tipo de suelo
Al crear nuevas zonas de cultivo, tú mismo determinas el tipo de suelo.
Rellenar bancales elevados: primera capa: material grueso como ramas, ramitas o astillas de madera. Asegura un buen drenaje. Segunda capa: compost grueso, recortes de césped u hojas para atraer organismos del suelo. Tercera capa: compost maduro o tierra de jardín rica en nutrientes para terminar.
Terra Preta, también llamada “tierra negra”, es un suelo rico en nutrientes que se compone de residuos orgánicos, carbón vegetal y microorganismos efectivos. Puedes comprar Terra Preta ya hecha o prepararla tú mismo. Su elaboración requiere mucho trabajo y el producto final es una de las opciones más costosas. Pero también es el suelo más adecuado para las plantas.
El compost es económico y, por lo general, está libre de gérmenes. Un bancal de compost es una forma sencilla y económica de crear una zona de cultivo rica en nutrientes. El compost también se puede hacer muy fácilmente apilando el material vegetal en capas y volteándolo una o dos veces al año.
3. Afloja y airea el suelo correctamente.
Un suelo compactado impide que las raíces crezcan y evita la absorción de agua.
Herramienta incorrecta: una horca de cavar voltea el suelo.
Herramienta correcta: una broadfork afloja el suelo.
4. Cuida tus microorganismos
Seres profundamente incomprendidos, o al menos totalmente infravalorados.
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Los microorganismos del suelo son seres vivos diminutos, pero extremadamente importantes, que influyen decisivamente en la salud y la fertilidad de los suelos. Aunque no son visibles a simple vista, realizan una gran variedad de tareas que mantienen el suelo vivo y fértil.
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