Crear cuenta ¿Olvidaste la contraseña?


Crear cuenta ¿Olvidaste la contraseña?
Testmodus aktiv Erstelle deinen ersten Plan – dann kannst du speichern.

Crea tu propio plan de cultivo.
2. Ubicación: sol y suelo

No todas las ubicaciones son igual de adecuadas. Asegúrate de que la zona de cultivo reciba suficiente luz solar, porque la mayoría de las plantas necesitan al menos 5 horas de sol al día. La calidad del suelo también es crucial: un suelo suelto, sano y rico en nutrientes favorece el crecimiento.

☀️ Sol 🌱 Suelo 📍 Elección de ubicación
<i class="far fa-eye"></i> 2. Ubicación: sol y suelo

¡Queremos plantas sanas y cosechas abundantes!

Mucho sol: eso fue fácil. ¡Veamos ahora el suelo!

Línea divisoria naranja para mejorar el aspecto.

Por supuesto, hay plantas a las que les gusta más o menos sol; menos es la excepción aquí.


Fomentar un crecimiento sano de las plantas y asegurar una cosecha abundante depende en gran medida de la actividad de la vida del suelo. El término Living Soil representa la importancia central de la vida del suelo para mantener y promover un mundo vegetal diverso y productivo.

Living Soil

Fomentar un crecimiento sano de las plantas y asegurar una cosecha abundante depende en gran medida de la actividad de la vida del suelo. El término Living Soil representa la importancia central de la vida del suelo para mantener y promover un mundo vegetal diverso y productivo.

Un plan de cultivo sostenible que tenga en cuenta rotación de cultivos, pausas de cultivo, asociación de cultivos, el momento adecuado y la rotación anual desempeña un papel decisivo para fomentar y mantener un suelo vivo.

¿Qué más podemos hacer para tener plantas sanas y productivas?

1. Determina el tipo de suelo existente

No todos los suelos son iguales. Así reconoces el tipo de suelo y lo optimizas para el cultivo de hortalizas.

Suelo arenoso: ligero y bien drenado, pero pobre en nutrientes y humedad. Consejo: añade compost y minerales de arcilla para mejorar la retención de agua y nutrientes.

Suelo arenoso: ligero y bien drenado, pero pobre en nutrientes y humedad. Consejo: añade compost y minerales de arcilla para mejorar la retención de agua y nutrientes.

Suelo arcilloso: pesado, pero rico en nutrientes. Sin embargo, tiende al encharcamiento. Consejo: afloja el suelo con arena o material orgánico.

Suelo arcilloso: pesado, pero rico en nutrientes. Sin embargo, tiende al encharcamiento. Consejo: afloja el suelo con arena o material orgánico.

Suelo humífero: ideal para el cultivo de hortalizas, ya que es rico en nutrientes y bien drenado. Consejo: mantenlo húmedo y fértil con acolchado regular y aportes de compost.

Suelo humífero: ideal para el cultivo de hortalizas, ya que es rico en nutrientes y bien drenado. Consejo: mantenlo húmedo y fértil con acolchado regular y aportes de compost.

1.1 Determina tú mismo el tipo de suelo

Al crear nuevas zonas de cultivo, tú mismo determinas el tipo de suelo.

Rellenar bancales elevados: primera capa: material grueso como ramas, ramitas o astillas de madera. Asegura un buen drenaje. Segunda capa: compost grueso, recortes de césped u hojas para atraer organismos del suelo. Tercera capa: compost maduro o tierra de jardín rica en nutrientes para terminar.

Rellenar bancales elevados: primera capa: material grueso como ramas, ramitas o astillas de madera. Asegura un buen drenaje. Segunda capa: compost grueso, recortes de césped u hojas para atraer organismos del suelo. Tercera capa: compost maduro o tierra de jardín rica en nutrientes para terminar.

Terra Preta, también llamada “tierra negra”, es un suelo rico en nutrientes que se compone de residuos orgánicos, carbón vegetal y microorganismos efectivos. Puedes comprar Terra Preta ya hecha o prepararla tú mismo. Su elaboración requiere mucho trabajo y el producto final es una de las opciones más costosas. Pero también es el suelo más adecuado para las plantas.

Terra Preta, también llamada “tierra negra”, es un suelo rico en nutrientes que se compone de residuos orgánicos, carbón vegetal y microorganismos efectivos. Puedes comprar Terra Preta ya hecha o prepararla tú mismo. Su elaboración requiere mucho trabajo y el producto final es una de las opciones más costosas. Pero también es el suelo más adecuado para las plantas.

El compost es económico y, por lo general, está libre de gérmenes. Un bancal de compost es una forma sencilla y económica de crear una zona de cultivo rica en nutrientes. El compost también se puede hacer muy fácilmente apilando el material vegetal en capas y volteándolo una o dos veces al año.

El compost es económico y, por lo general, está libre de gérmenes. Un bancal de compost es una forma sencilla y económica de crear una zona de cultivo rica en nutrientes. El compost también se puede hacer muy fácilmente apilando el material vegetal en capas y volteándolo una o dos veces al año.


2. Comprueba y ajusta el valor de pH

El pH del suelo influye en la absorción de nutrientes de tus plantas: un pH neutro (6,0–7,0) es ideal para la mayoría de las variedades de verduras. Consejo: prueba el pH con un kit de análisis de suelo y ajústalo si es necesario: demasiado ácido (pH < 6): añade cal. Demasiado básico (pH > 7): incorpora materia orgánica ácida, como agujas o humus de corteza.

El pH del suelo influye en la absorción de nutrientes de tus plantas: un pH neutro (6,0–7,0) es ideal para la mayoría de las variedades de verduras. Consejo: prueba el pH con un kit de análisis de suelo y ajústalo si es necesario: demasiado ácido (pH < 6): añade cal. Demasiado básico (pH > 7): incorpora materia orgánica ácida, como agujas o humus de corteza.

3. Afloja y airea el suelo correctamente.

Un suelo compactado impide que las raíces crezcan y evita la absorción de agua.

Herramienta incorrecta: una horca de cavar voltea el suelo.

Herramienta incorrecta: una horca de cavar voltea el suelo.

Herramienta correcta: una broadfork afloja el suelo.

Herramienta correcta: una broadfork afloja el suelo.


4. Cuida tus microorganismos

Seres profundamente incomprendidos, o al menos totalmente infravalorados.

Los microorganismos del suelo son seres vivos diminutos, pero extremadamente importantes, que influyen decisivamente en la salud y la fertilidad de los suelos. Aunque no son visibles a simple vista, realizan una gran variedad de tareas que mantienen el suelo vivo y fértil.

Microorganismos del suelo

Los microorganismos del suelo son seres vivos diminutos, pero extremadamente importantes, que influyen decisivamente en la salud y la fertilidad de los suelos. Aunque no son visibles a simple vista, realizan una gran variedad de tareas que mantienen el suelo vivo y fértil.

¿Qué son los microorganismos?

Bacterias: son los habitantes del suelo más numerosos y descomponen la materia orgánica en nutrientes vitales como nitrógeno, fósforo y potasio. Hongos: forman redes extensas que suministran a las raíces de las plantas agua y nutrientes. Son especialmente importantes los hongos micorrízicos, que viven en simbiosis con las plantas. Actinomicetos: estas bacterias se encargan de descomponer sustancias orgánicas complejas como la celulosa y dan al suelo su característico olor “terroso”. Protozoos y nematodos: controlan las poblaciones de bacterias y contribuyen a la distribución de nutrientes.

¿Por qué son importantes los microorganismos?

Ciclo de nutrientes: los microorganismos descomponen la materia orgánica en nutrientes disponibles para las plantas y contribuyen así a la fertilización natural. Mejora de la estructura del suelo: gracias a su actividad, forman agregados estables que mejoran la estructura del suelo y aumentan la capacidad de retención de agua. Defensa contra enfermedades: algunos microorganismos actúan como antagonistas naturales de los patógenos y protegen a las plantas de plagas y enfermedades. Simbiosis con las plantas: los hongos micorrízicos y las bacterias fijadoras de nitrógeno (p. ej., rizobios) forman simbiosis con las plantas y mejoran notablemente su suministro de nutrientes.

Los microorganismos del suelo son seres vivos diminutos, pero extremadamente importantes, que influyen decisivamente en la salud y la fertilidad de los suelos. Aunque no son visibles a simple vista, realizan una gran variedad de tareas que mantienen el suelo vivo y fértil.

Evita el uso de pesticidas y herbicidas

Los productos químicos fitosanitarios no solo destruyen las plagas, sino también los microorganismos beneficiosos y dañan de forma duradera las aguas subterráneas.

Aliméntalos con sustancias orgánicas

Puedes abonar el suelo con compost y estiércol y cubrirlo con restos de plantas y otro acolchado. Esto proporciona alimento a los microorganismos del suelo y aumenta su actividad.

Trabaja el suelo con suavidad

Evita cavar en profundidad, ya que esto altera la vida del suelo. Usa la herramienta adecuada para aflojar el suelo. Usa acolchado; esto también atrae lombrices.

Uso de microorganismos efectivos (EM)

Simplemente añade el producto, normalmente líquido, al agua de riego. Las asociaciones de cultivos de bacterias y hongos beneficiosos mejoran el suelo de forma específica y mejoran el suministro de nutrientes.

Crea tu propio plan de cultivo de hortalizas. Empieza a planificar.

¡Genial!

Ahora ya has aprendido bastante sobre el importante recurso del suelo. ¿Vemos las plantas?

3. Seleccionar plantas

Tu clave de seguridad se ha renovado. Por favor, inicia sesión de nuevo.

Por favor, inicia sesión o crea una cuenta.


Crear cuenta ¿Olvidaste la contraseña?